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¿FONDO DE PENSIONES DESPUÉS DE LA JUBILACIÓN?

¿Merece la pena contratar un Plan de Pensiones después de la jubilación?

En primer lugar hay que tener en cuenta las consecuencias de esta contratación. Las aportaciones que se realizan a un plan de pensiones una vez acaecida una de las contingencias cubiertas, se entiende que no se podrán recuperar en un futuro en vitud de esa contingencia. Así, si una persona jubilada que ha iniciado el cobro de la prestación realiza aportaciones a un plan de pensiones implica que éstas son para cubrir la única contingencia que queda por cubrir: el fallecimiento.

Las claves a tener en cuenta son:

  1. En principio el cliente no podrá ser beneficiario de ese plan de pensiones, que quedará para sus herederos. Por tanto, se trata de una medida importante que debemos conocer.

2. Sin embargo, el cliente no pierde su derecho a deducir de su declaración de la renta las aportaciones que realice independientemente de que pueda percibir la prestación o no.

3. Además, los planes de pensiones están exentos del impuesto de sucesiones.

4. Los beneficiarios de un plan de pensiones tributan la prestación recibida como rendimientos del trabajo, y pueden elegir cualquiera de las tres formas: CAPITAL, RENTA o MIXTO.

Se trata pues de un buen sistema para reducir la base imponible del partícipe, preparando a la vez un patrimonio para sus herederos en buenas condiciones fiscales para ellos. Hay que tener en cuenta que los herederos tributarán por estos rendimientos integrándolos en su declaración de la renta los años que perciba la prestación, con derecho incluso a la reducción del 40% si la prestación se percibe en forma de capital y tiene dos años de antigüedad.

Si el beneficiario fuese un menor o una persona sin rendimientos del trabajo y la prestación se recibiese en forma de renta con cuantías anuales inferiores al mínimo para realizar declaración, esta prestación no tributaría.

Sin embargo hay que tener en cuenta el importante matiz de la imposibilidad de recuperar el derecho consolidado por parte del cliente en vida.

Por otro lado hay que contemplar la flexibilidad que permiten las últimas modificaciones del Reglamento en donde se permite seguir realizando aportaciones a planes de pensiones después de la Jubilación siempre que no se haya empezado el cobro de la prestación. Por lo tanto se mantienen todas las ventajas fiscales.

 
 
 
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